jueves, 7 de septiembre de 2017

Congregar a la familia de Dios

Nuestro sentido de lo correcto y lo incorrecto parece agudizarse mientras criamos a nuestros hijos. En casi todo padre o madre se halla innato el deseo de enseñar virtudes morales a sus hijos; eso es parte del milagro del plan del Padre Celestial. Él quiere que Sus hijos vengan a la tierra, siguiendo el modelo eterno de familias que existe en el cielo. Las familias son la unidad de organización básica de los reinos eternos, y por tanto Él desea que estas también sean la unidad básica en la tierra. Aunque las familias terrenales están lejos de ser perfectas, brindan a los hijos de Dios la mejor oportunidad de ser acogidos en el mundo con el único amor de la tierra que se acerca a lo que sentimos en el cielo: el amor de los padres. Las familias son también el mejor modo de conservar y transmitir las virtudes morales y los principios verdaderos que tienen la mayor posibilidad de conducirnos de vuelta a la presencia de Dios.

 Pte. Henry B. Eyring
Liahona, mayo de 2017, pág. 19

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“Y así fue que mi padre Lehi descubrió la genealogía de sus antepasados… Y cuando mi padre vio todas estas cosas, fue lleno del Espíritu… 1 Nefi 5:16-17