lunes, 10 de septiembre de 2012

Venid a la Casa del Señor

En esta época de la re-dedicación, les invito con todo la fuerza de mi alma a que re-dediquemos nuestra vida al Señor al hacer lo que nuestro querido profeta, Thomas S. Monson, nos pidió: ir a la rescate, hallar y levantar las manos caídas y compartir las hermosas verdades que tenemos con quienes nos rodean.
Hagamos las cosas simples: asistamos a la iglesia cada domingo sin faltar, tengamos nuestras noches de hogar, paguemos un diezmo íntegro y ofrendas de ayuno generosas, y leamos las escrituras. El presidente Kimball nos exhortaba a todos a tener una lámina de un templo puesta en algún lugar visible en nuestro hogar.
Mis queridos hermanos, tengamos una recomendación vigente por el resto de nuestras vidas, lo cual es una demostración de que tenemos aceite en nuestra lámpara, y vayamos al templo con frecuencia. Dejar los pasillos vacíos de éste y de otros templos cuando el Señor nos ha invitado a disfrutar del festín sería una tragedia.

Elder Mervyn B. Arnold
De los Setenta

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“Y así fue que mi padre Lehi descubrió la genealogía de sus antepasados… Y cuando mi padre vio todas estas cosas, fue lleno del Espíritu… 1 Nefi 5:16-17